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martes, 30 de octubre de 2007

¿Casualismo o esnobismo?

Ciertamente, leyendo algunos comentarios que se han dejado en nuestro foro (o en otros foros) o dialogando con alguna gente que se considera casual, muchas veces me asalta la duda de que se entiende realmente por casualismo: ¿Culto a la estética? ¿Culto a la marca? ¿O simple culto a la “etiqueta”?Veamos a donde quiero llegar. Es evidente que una de las características del casualismo es el culto a la estética y la imagen personal. Eso está claro, o al menos debería estar claro y así evitaríamos según que atentado estético en nombre del casualismo.Dentro de este culto a la estética, el factor de las marcas juega un papel importante debido a que la estética casual gira en torno a artículos de catálogos de marcas de un coste medio-alto, e incluso alto.Este planteamiento nos lleva a que para cultivar una determinada estética hay que recurrir a artículos de determinadas marcas, marcas que por el paso del tiempo, nuevas influencias estéticas, coste y calidad de las productos de las mismas, gustos personales… se van renovando o desechando.Y dentro de todo esto existe una preferencia por dichas marcas por una cuestión de ego personal y como una afán de reafirmarse ante los demás y dotar de cierto “elitismo estético” a la cultura casual.Bien, pero esta es una cuestión muy distinta del llamado “culto a la etiqueta” que poco tiene que ver con el casualismo (al menos como yo lo concibo). Me explico: existen marcas de un reconocido prestigio e integradas perfectamente en la cultura casual como Hackett y Barbour. Pero se da la curiosa circunstancia que algunos artículos de dichas marcas (jerseys principalmente) carecen de distintivo visible alguno que indiquen que tal prenda es de Hackett o Barbour. Hablando claro: no llevan logo alguno de Hackett o Barbour y no se puede presumir de llevar una prenda de “marca”. Pues bien, he visto con mis propios ojos como se desechaba un jersey de Barbour por tal cuestión, “porque no se veía la marca”.Creo que este ejemplo es indicativo de la actitud de algunos (pocos o muchos) que, no sólo conciben el casualismo como una mera corriente estética, sino que lo están convirtiendo en poco menos que un culto, no ya a la marca, sino a una puta etiqueta. Tristísimo.Este culto a la etiqueta es lo que empuja al personal a adquirir prendas falsas, de escasa calidad, simplemente por el mero hecho de las apariencias, de hacer ver a la gente que llevas un artículo de tal o cual marca, no una prenda de calidad. Y es lo que ha motivado, en parte, la bajada de calidad de artículos de marcas como Stone Island, quizás el paradigma de este “culto a la etiqueta”.También puede ser una de las razones por la que, dentro de la fijación reciente que existe en algunos en las marcas de ropa españolas, firmas como Antonio Miró no goza de muchas simpatías, ya que el simple hecho de que no existe un distintivo de la marca visible en la mayoría de sus prendas no muestra a la masa que se “viste con calidad”.Realmente es muy triste que en una escena tan pequeña y en la que por lo tanto debería primar un mayor sentido de “autenticidad” u originalidad, esté copada por el esnobismo, la apariencia y la pose.

Las marcas de los 80

Durante los inicios del casualismo se hizo común el uso de prendas de diversas marcas deportivas y, posteriormente, esta atracción por la ropa se llevó a otras marcas de ropa que, o no contaban con una línea deportiva, o esta línea deportiva era algo secundario o de menor importancia dentro del catálogo de artículos.Marcas como Lacoste, Adidas, Fila, Kappa, Lois, Puma, Sergio Tacchini, Pringle, Diadora, Burberry, Ellesse, New Balance, Nike, Facconable, Lyle & Scout, Barbour… han tenido una estrecha relación con el movimiento casual desde sus inicios. Algunas aún siguen siendo de uso frecuente entre los casuals; otras han pasado al desuso por diversas razones. Pero aún así, no estaría de más repasar parte de la historia y el desarrollo de estas marcas.Burberry.En anteriores artículos hemos tratado la historia de Lacoste y Adidas, dos marcas que desde el primer momento estuvieron ligadas al movimiento casual. Burberry, junto a Pringle, Lyle & Scout, o Barbour fue una marca que podemos encontrarla en los inicios del movimiento casual.A diferencia de Lacoste o Adidas, tras Burberry no hay una historia de un deportista famoso, ni su catálogo estaba destinado al deporte, sino que se trataba de una marca de ropa de “corte clásico y elegante” que fue adoptada en masa por los primeros casuals.
La marca Burberry, como otras marcas que ha tenido un gran seguimiento dentro de las diversas culturas juveniles, se creo para dotar de ropa de trabajo. Su creador, Thomas Burberry empezó en 1856 haciendo ropa para los trabajadores del campo, por lo cual, dado el clima inglés, su mayor preocupación era proveerles de prendas resistentes que les resguardaran de la lluvia. Así comenzó a experimentar con el algodón.Impermeabilizó el hilo antes de tejer la tela y el resultado fue la célebre 'tela de gabardina', que ha resguardado del frío con suma elegancia a varias generaciones. Su secreto, conseguir una trama especial que hacía que las gotas de agua que cayeran sobre ella resbalaran sin ser absorbidas. Con aquel tejido, Thomas Burberry comenzó a confeccionar ropa de trabajo, sport y hasta para el ejército porque su 'trenchcoat' fue parte del uniforme del ejército británico durante la I Guerra Mundial.He aquí el origen (indudablemente obrero) de los míticos cuadritos de Burberry (los cuáles gozan de copyright), marca que tan de moda estuvo entre los ambientes más pudientes de la sociedad inglesa y, posteriormente tras su exportación al extranjero, entre los del resto de sociedades europeas.Desde luego que no deja de ser curioso y no es un hecho aislado, el uso común y por lo tanto, la expansión de una firma de ropa creada para el trabajo, entre el resto de la población. Hoy en día los orígenes de Burberry quedan muy lejanos, pero no viene mal recordar cual fue el origen de la creación de esta marca.Posteriormente la marca fue abarcando diversos campos, llegándose a crear una ramificación de dicha marca llamada de igual forma que su creador, Thomas Burberry, y que en principio disponía de un catálogo más enfocado hacia un público juvenil y con menos poder adquisitivo.Tanto Burberry, como Thomas Burberry, son marcas que han pasado a la lista negra del movimiento casual. Y la razón es bien sencilla: fueron adoptadas por “chavs” y “scallies” (una especie de versión pija e inglesasde nuestros canis locales) como su marca bandera (junto a Hackett, Ted Baker, Nike y Reebook) y se han puesto de moda de forma generalizada entre la población negra residente en Inglaterra. Fuera de las islas la marca (tanto Burberry como Thomas Burberry) gozan aún de buena aceptación, pero siguiendo el ejemplo británico cada vez es menor su resonancia entre la estética casual.Sergio Tacchini: La marca mítica del casualismo ochentero.Si existió una prenda mítica dentro del casualismo en los años 80, esa fue el chándal de Sergio Tacchini, más concretamente, la parte superior de los diferentes modelos de chándal que Sergio Tacchini lanzó al mercado.Durante los primeros 80, Sergio Tacchini era una marca esencial dentro del movimiento casual. De hecho, esta atracción por esta marca deportiva por parte de los casuals ingleses coincidió en el tiempo con la época de mayores éxitos deportivos de los tenistas y atletas que vestían dicha marca, tales como Jimmy Connors, Vitas Gerulaitis, Ilie Nastase, Mats Wilander, John McEnroe o Martina Navratilova, y por lo tanto, con el mayor desarrollo de Sergio Tacchini como marca.Si los 90 se han visto caracterizados por el uso de Stone Island, los 80 tuvieron un claro referente en Sergio Tacchini, tanto en la parte superior del chándal, como en cardigans, e incluso jerseys de cuello de cisne y anoraks.Pero los años no pasan en balde y esta marca creada por el tenista italiano Sergio Tacchini en 1966 bajo el nombre de Sandys S.p.A, para ser rebautizada años después con su propio nombre, entró en desuso entre los casuals hasta su práctica extinción. Los más veteranos del movimiento guardan con veneración las prendas de esta marca deportiva que llegó a tener una clasificación de “muy exclusiva” entre las líneas de ropa deportiva y que para muchos recién llegados no les dice nada.Slazenger: toda una vida ligada al mundo del tenis.Una marca que intentó competir en fama y popularidad con la italiana Sergio Tacchini entre los casuals de los años 80 fue la británica Slazenger.Slazenger es posiblemente una de las marcas más antiguas ligadas al mundo del deporte, ya que su nacimiento se produjo en 1881. Pero su producción de artículos no sólo ha estado ligada al mundo del tenis, sino que también ha estado ligada al mundo del golf.Sin embargo, pocos conocerán que esta marca deportiva estuvo muy ligada a la producción de material bélico durante la II Guerra Mundial, y así dotó de ingentes cantidades de rifles, ametralladoras, bayonetas, detonadores y machetes al ejército británico.Al igual que su más directo competidor, Sergio Tacchini, Slazenger es una marca apartada de la actual estética casual.Fila, Kappa y Ellesse: otras marcas que tuvieron su eco en los 80.Fila fue una marca que tuvo su importancia dentro de la estética casual británica. De hecho, era muy común el uso de la parte superior del chándal de los modelos Fila entre los casuals de los 80 como así ocurría con Sergio Tacchini.Kappa también tuvo su seguimiento en la escena casual, particularmente entre los primeros casuals escoceses, los Aberdeen Soccer Casuals (ASC) y los Motherwell Saturday Service (MSS). De hecho las prendas Kappa tenían un uso tan generalizado entre los casuals del Motherwell que la directiva de este club prohibió en 1985 la entrada a su campo a todo aquel que llevara una chaqueta Kappa.
Otra de las marcas que tuvo su eco a comienzos de los 80 fue la italiana Ellesse. En principio esta marca creada por Leonardo Servadio en 1959 estaba enfocada hacia el mundo del esquí, posteriormente diversificó sus artículos para introducirse en otros deportes, especialmente en el tenis. Durante los 80 vivió un gran boom debido a la repercusión mediática de alguno de los tenistas que llegó a patrocinar. Entre estos estaban Guillermo Vilas (1980-1983), Chris Evert (1980-1986), Boris Becker (1983-1986), Hana Mandlikova, Jo Durie and Henri Leconte (1983). Como dato anecdótico indicar que el nombre de la marca es un juego de palabras italiano usando las iniciales de su creador (“Ele” y “Ese”).
Tanto Fila, como Kappa, Ellesse o Sergio Tacchini compartían una característica común: eran marcas de ropa deportiva con una enorme atracción mediática a comienzos y mediados de los años 80, de ahí su incorporación a la indumentaria casual.
La estética casual se ha caracterizado por una evolución con el paso del tiempo, manteniendo ciertos esquemas estéticos. Pero a pesar de estos esquemas, la evolución ha venido pareja de la entrada de nuevas marcas, de nuevas ideas y tendencias que, o bien han postergado a un lugar secundario a las marcas clásicas del movimiento, o sencillamente las han apartado de éste.

Paul & Shark: Diseño y estilo para los nuevos casuals

Paul & Shark: Diseño y estilo para los nuevos casuals La marca italiana Paul & Shark es una marca que empezó a introducirse dentro del mundillo casual aproximadamente a mediados de los 90, convirtiéndose rápidamente en una marca de culto entre muchos casuals. Aún así, y aunque parezca lo contrario dada su actual implantación en el movimiento casual, Paul & Shark no es una “marca clásica” dentro del casualismo.Los orígenes.Paul & Shark, a pesar de lo que su nombre indica, es una marca que nació en Italia, concretamente en la localidad de Varese, a las afueras de Milán, en 1921. En 1977 se creó un catálogo de artículos de una orientación más deportiva para caballeros y partir de ahí, Paul & Shark empezó a diseñar un amplio catálogo de artículos en esta línea tanto para hombres, como mujeres y niños, siendo actualmente el catálogo de artículos de mayor producción de esta compañía.Artículos de alta calidad.Podría decirse que los artículos de Paul & Shark son actualmente de los de más calidad dentro del casualismo, o al menos, esa es la opinión de muchos de los que tenemos el placer de vestir esta marca. Artículos que, al menos los que servidor dispone, están fabricados en Europa.Está calidad del tejido, el ser prendas importadas y la aureola de elitismo que rodea a esta marca, puesto que no tiene una repercusión comercial tan masiva (al menos en España) como puede ser el caso de Lacoste, Burberry o Ralph Lauren, hacen que el precio de sus artículos sean muy elevados, colocándose entre las marcas más caras que actualmente tienen seguimiento dentro del casualismo en España.Disponibilidad de Paul & Shark.Paul & Shark es una marca que tiene una amplia distribución en todo el territorio nacional a través de los centros comerciales de El Corte Inglés, así como en tiendas de ropa de vestir especializadas en caballeros.Para servidor es una de mis marcas preferidas, a pesar del elevado coste de los artículos de Paul & Shark.

La conexión francesa

Lacoste: icono del casualismo
Lacoste es una marca indispensable para todo "buen casual". La historia de esta mítica marca empezó con la figura emblemática del tenis francés René Lacoste. Este, en 1927, arrebató por primera vez la Copa Davis a los americanos. Triunfó tres veces en los internacionales de Francia (1925, 1927 y en Roland Garros en 1929). Venció dos veces en Gran Bretañana en 1925 y 1928. Y dos veces en 1926 y 1927, en el Open de Estados Unidos. Así es como René Lacoste entró en la leyenda del tenis.La creación de la marca.La verdadera historia de la marca del "Cocodrilo" comienza en 1927.La prensa americana bautizó como "El Cocodrilo" a René Lacoste después de la apuesta que hizo contra el capitán del equipo de Francia en la Copa Davis. La promesa era una maleta de piel de cocodrilo si resultaba ganador.Robert George dibujó entonces un cocodrilo que fue bordado en la chaqueta que René utilizaba.En 1933, René Lacoste y André Gillier, propietario de la empresa francesa más importante de la época, comenzaron a comercializar una camisa con un logotipo bordado, que el campeón utilizaba para su propio uso. Este hecho fue fundamental para que la marca adquiriese una notoriedad fuera de lo común, ya que por primera vez una marca era visible en la parte exterior de una prenda, una idea que, desde entonces, todos han utilizado.Esta camisa causó inmediatamente una revolución entre los jugadores de tenis, que regularmente utilizaban camisas urbanas, de tela y con magas largas. La primera camisa Lacoste era blanca, ligeramente más corta que las de su época, con mangas cortas y cuello de canalé.Esta seña de identidad de la marca es, para muchos, uno de sus grandes atractivos. Pero el principal atractivo de la marca es el haberse dotado de una línea estética que ha sobrevivido al paso del tiempo y que no le ha hecho sucumbir en modas absurdas. Lacoste ha creado su propia identidad diferenciada frente al resto de sus competidores y esto es algo que, desde dentro de la escena, se ve como un paralelismo pleno con la filosofía del movimiento casual.



Façonable: la marca que vino de Francia
Façonnable es una marca que ha tenido (y tiene) una buena imagen dentro de la escena casual entre aquellos que siguen un estilo más clásico o “elegante” en su estética, compitiendo con marcas de procedencia italiana e inglesa.Façonnable, al contrario que otras marcas (caso de Burberry o Barbour) no tiene sus orígenes en el mundo laboral, ni tampoco (caso de Lacoste) en la figura de un deportista famoso. Façonnable se crea a raíz de que Albert Goldberg se hace cargo, en 1961, de la sastrería que su padre, Jean Goldberg, abrió en Niza en 1950, incorporando una línea de vestir más “sport” pero conservando la elegancia a la que denominó “Façonnable” (en francés, “façonner” significa “crear”)Este origen ya nos indica que los diseños de Façonnable son más clásicos y menos dados a dejarse influir por las vanguardias estéticas, aunque los críticos indican que el estilo de Façonnable es una mezcla de los tejidos italianos y el clasicismo inglés.En 1958 se produce un hecho decisivo en la historia y evolución de Façonnable: las estrellas de Cannes deciden vestir los diseños de Façonnable, con la enorme repercusión mediática que ello originó.Así, la marca se fue desarrollando, acaparando cada vez más mercado dentro del mundo de la moda hasta que, en 1993, Façonnable abre un punto de distribución en España, a la par que se introduce en la producción de relojes.Façonnable posee actualmente una amplía gama de artículos de una excelente calidad y diseño, los cuales son de fácil adquisición en tiendas de moda de las capitales de provincia de nuestro país.

El estilo británico

Pringle: El orgullo de Escocia
Una de las marcas que ha acompañado a la estética casual desde sus inicios es la escocesa Pringle.Los jerseys Pringle, con sus característicos rombos, se hicieron famosos en los campos de fútbol británicos durante la década de los 80.Y a pesar de que ha decaído enormemente el uso de esta prenda entre las nuevas generaciones de casuals, los más veteranos y aquellos que llevan una estética más clásica siguen venerando tal prenda y la marca en sí por su antigüedad, la calidad de sus tejidos y el hecho de no tener un seguimiento tan masificado como lo tienen otras marcas británicas, tanto dentro como fuera de la escena casual.De hecho, el protagonista del film “Football Factory” aparece en diversas ocasiones vistiendo el característico jersey de Pringle. Un simple aspecto que denota el interés de dicha película por reflejar de una forma correcta lo que es, y ha sido, la estética casual.Pringle no es, desde luego, una marca de reciente creación, ya que su formación data de 1815, año en el que se creó con el nombre de “Waldie, Pringle & Wilson co.”, aunque uno de sus fundadores, Peter Wilson, abandonó la compañía 4 años después.10 años después de la formación de la compañía, en 1825, murió otro de sus fundadores, George Waldie, por lo que la compañía quedó en manos de Robert Pringle.A partir de esta fecha la empresa empezó a desarrollarse y crear género dentro de la más pura tradición estética británica, creándose un sello característico con los genuinos jerseys de rombos, que incluso motivaron los diseños de otras marcas, como sucedió con el caso de Lyle & Scott.Y como ha ocurrido con la mayoría de marcas británicas, Pringle pasó al otro lado del Atlántico, estableciéndose también en los EE. UU.Pringle ha sido una marca ligada al deporte a través del golf y uno de los hechos más importantes de la historia de la marca fue la firma del golfista Nick Faldo (el más importante de la época), en 1981, como imagen de la firma británica.



Barbour: la marca inglesa por excelencia
Una de las marcas que mayor seguimiento tuvieron en Inglaterra (y aún lo tiene) entre los casuals, fue Barbour. Y lo fue por varios motivos: uno de ellos por la alta calidad de sus diseños; otro de ellos se debía a que reflejaba perfectamente la línea estética británica; y también por el hecho de ser una marca de ropa 100% británica, con más de 100 años de historia.Barbour ha sido una marca que ha equipado a los casuals ingleses a través de su amplio catálogo de camisas, jerseys, pantalones, parkas y chaquetones. De hecho y a diferencia de nuestro país, el uso de “pantalones chinos” entre los casuals británicos está capitalizado por Barbour, quedando Dockers u otras marcas en un segundo plano. De igual manera la difusión de parkas y chaquetones Barbour está muy extendida entre los casuals británicos. En España es una marca que, salvo para unos pocos casuals, queda en un segundo plano y está capitalizada principalmente por niños pijos estudiantes de Derecho.Desde este blog incentivamos a que los amantes del movimiento casual en España se centren más en esta marca. Para ello, vamos a conocer sus orígenes.La historia.Su fundador, John Barbour, nació y creció en una granja en Galloway, en el suroeste de Escocia. A la edad de 20 años dejó la granja familiar y cruzó la frontera, instalándose en el norte de Inglaterra (algo que ha sido bastante común entre muchos escoceses, siendo el norte de Inglaterra una zona que étnica y culturalmente guarda mucha más relación con el sur de Escocia que con el resto de Inglaterra). Allí conoció a su mujer e inició su carrera textil.John Barbour se estableció por sí mismo en 1894. Y lo hizo diseñando ropa para los pescadores del mar del Norte, así como para labradores, pastores y otras profesiones relacionadas con el campo. Como vemos, es una constante que el origen de los primeros diseños de los mejores fabricantes de ropa británicos estuviera enfocado hacia el mundo rural y obrero.Sin embargo el signo distintivo de Barbour es que se ha mantenido fiel a un estilo de ropa clásicamente británico, motivado por el clima social y político de la época en la que creció y vivió su creador. Esta es una característica que se ha valorado muy positivamente entre los casuals ingleses, pues prácticamente bebían de las mismas fuentes ideológicas en las que se gestó el Imperio Británico.El crecimiento del Imperio Británico posibilitó el desarrollo de la marca Barbour, pues los pedidos desde las colonias eran constantes, precisamente porque los colonos ingleses deseaban seguir cultivando la estética británica en su vestir.Curiosamente, la marca Barbour no tardó mucho en llegar a España, ya que empezó a comercializarse en 1912, siendo España junto a Holanda, el único país europeo en el que se comercializaron sus productos en tan temprana fecha.Actualmente, Barbour es una marca que goza de una buena salud dentro del movimiento casual británico, especialmente en lo que al uso de chaquetones y parkas se refiere.

Timberland: La moda yankee

Timberland es una de las pocas marcas que han llegado desde el otro lado del Atlántico a los armarios de los seguidores del movimiento casual, marca que en España ha tenido una buena acogida, tanto en lo que a calzado se refiere, como a otro tipo de prendas, especialmente las parkas y cazadoras de esta marca.Timberland surge en 1918, en una pequeña fabrica de zapatos donde trabajaba el fundador de Timberland, Nathan Swartz, en la que aprendió el oficio de zapatero.En 1952 compró la mitad de las acciones de The Abington Shoe Co. Tres años más tarde compró el resto de las acciones de la compañía e introdujo a sus hijos en el negocio y durante una década se dedicaron a fabricar zapatos.La aportación más importante de Timberland al mundo del calzado fue la introducción de botas resistentes al agua, algo que Timberland introdujo en la década de los 60.A pesar de lo ya comentado, la compañía no se conocería como Timberland hasta 1973. El cambio de nombre de la compañía vino motivado por el éxito que tuvo el modelo de bota resistente al agua. Tal fue su éxito que el público empezó a llamar a la compañía por el nombre del modelo de esta bota y así, los directivos decidieron cambiar oficialmente el nombre de la compañía a Timberland.De 1978 a 1979 la compañía adoptó una nueva línea estética para sus diseños, introduciéndose en unos parámetros estéticos que en el mundo de la moda eran conocidos como “estética casual”.Posteriormente, Timberland dio un paso más, introduciéndose en la fabricación de ropa, dejando de ser una marca relacionada exclusivamente con el mundo del calzado.Y así ha llegado hasta nuestros días, convirtiéndose en todo un referente para la estética casual, especialmente por el diseño y resistencia de sus zapatos.

El culto al calzado deportivo

El culto al calzado deportivo
Uno de los signos distintivos de la cultura estética casual ha sido la enorme pasión y atracción que ha despertado el calzado deportivo entre los integrantes de este movimiento cultural. Signo distintivo y pasión que se ha trasladado a otras vertientes estéticas de la cultura urbana.Desde los inicios del movimiento cultural, el calzado deportivo ha venido indisolublemente ligado a la estética del casualismo. La presencia de un calzado de corte clásico, con marcas como Timberland o Clarks, también ha sido una constante, pero bien es cierto que no ha tenido una difusión y un seguimiento tan masivo como el “culto” que se ha generado en torno al calzado deportivo, con una marca que siempre ha sido un claro referente para la escena: Adidas.Adidas ha sido el referente estético más importante dentro del calzado deportivo, con modelos como “Samba”, “Trimm Trab”, “Forest Hills”, “ZXZ”, “Stan Smith”, “Gazelle”, “Nastase”, “Wimblendon”, “Muhammad Alí”, “Jeans”, “SuperStar”, “SL80”… que han sido todo un referente durante décadas y a los que se les han ido añadiendo modelos de un corte más vanguardista, tales como los modelos “Santiago”, “Tobacco”, “Titán” o “Río Grande” entre otros muchos.Aún así, la pasión por el calzado deportivo no se queda sólo en Adidas, ya que marcas como Puma (con modelos clásicos como “Argentina”, “States” o de un corte inspirado en sus tradicionales “enemigos” como el caso de las Puma “Toronto”), Diadora (con uno de los modelos de zapatillas deportivas más idolatrado entre los casuals: las Diadora Borg elite) o Nike (especialmente con el modelo “Cortez”) han tenido un amplio seguimiento en la escena casual.Tampoco podemos dejar a un lado marcas que han tenido un seguimiento “secundario”, pero no por ello poco importante, caso de New Balance, Fila, Ellesse o Reebook.Pero como ha sucedido con otros aspectos de la estética casual, se han producido modificaciones en los gustos estéticos. Así, algunos casuals reclama una tendencia más retro en lo que a calzado deportivo se refiere, con un interés centrado casi de forma obsesiva en los modelos adidas de los 80 (o en sus versiones actualizadas), mientras que otra tendencia que se está imponiendo es la adopción de modelos de corte inspirado en el “Stan Smith” de Adidas (modelo bandera de la corriente “chav” inglesa junto a Reebook y, por ello, repudiado entre los casuals británicos) pero de marcas de calzado deportivo poco convencionales en la escena casual hasta la fecha (caso de Lacoste, Paul & Shark, Evisu o Hugo Boss).Modelos, marcas y tendencias al margen, lo que es evidente es que la cultura casual ha construido una personalidad estética propia en el culto al calzado deportivo y que, lejos de disminuir con el paso del tiempo, acrecienta su fortaleza en torno a ésta.

Adidas: la historia de una pasión
La revolución del calzado deportivo llegó de la mano de esta marca alemana y el uso masivo de las zapatillas deportivas como una prenda más de la estética de la juventud europea puede deberse, en buen grado, a la utilización que de estas se hicieron en las gradas británicas. Por lo tanto, Adidas y Casualismo es un fenómeno que no se puede disociar.La historia de Adidas.La historia de adidas es, en esencia, la historia de Adolf Dassler, creador y fundador de la empresa de artículos deportivos. Su idea era proporcionar a los atletas el equipamiento necesario para la práctica de su deporte. Lo que en 1920 comenzó como un negocio con tres empleados en un pequeño taller de la ciudad de bávara de Herzogenaurach es en la actualidad la empresa más importante en el mundo del fútbol.Adolf Dassler nació en Herzogenaurach el 3 de noviembre de 1900 y se formó en el oficio de panadero a instancias de su padre. Sin embargo, el estallido de la I Guerra Mundial nada más terminar su aprendizaje le impidió ejercer la profesión para la que se había preparado. Volvió de la guerra en 1919 con 19 años de edad. Ya no quería trabajar como panadero y decidió hacer realidad su sueño de convertirse en zapatero.El viejo lavadero de su madre se convirtió muy pronto en un modesto taller de 20 metros cuadrados. Pero este hombre, fanático del deporte, necesitó poner en práctica toda su inventiva para poder trabajar en los difíciles años de la posguerra, sin máquinas ni electricidad, y sin posibilidad de acceder a los materiales adecuados.Al principio, el negocio de Dassler era como el de cualquier zapatero, pero él nunca abandonó su sueño y su pasión por desarrollar calzado específico para el deporte. En 1924, tras un duro periodo de inflación y desempleo, su hermano Rudolf se incorporó al negocio familiar. Como el vendedor cualificado que era, Rudolf se hizo cargo principalmente de las tareas administrativas, mientras que Adolf se concentraba en el desarrollo y la producción.En 1924, los dos hermanos fundaron la Fábrica de Calzado (Deportivo) Hermanos Dassler, con una plantilla inicial de 12 empleados. Tras muchas horas de trabajo en su taller recién ampliado, los hermanos y sus empleados lograban producir 50 zapatos al día. En 1925, Dassler patentó sus primeros artículos: unas zapatillas de atletismo con clavos forjados a mano y unas botas de fútbol con tacos de cuero clavados a la suela.Los hermanos Dassler consolidaron sus líneas deportivas y, en 1928, suministraron el calzado a muchos de los atletas participantes en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam. En los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932, el alemán Arthur Jonath se convirtió en el primer atleta equipado con zapatillas Dassler que ganaba una medalla, al hacerse con el bronce en la carrera de los 100 metros, un aval definitivo para los emprendedores hermanos. En los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, los deportistas que utilizaron zapatillas Dassler ganaron nada menos que 40 medallas de oro, entre ellas las cuatro del legendario atleta norteamericano Jesse Owens. Sin embargo, el estallido de la II Guerra Mundial estuvo a punto de poner fin a la fábrica de calzado Dassler. La planta fue confiscada por el ejército alemán y los dos hermanos fueron llamados a filas, al igual que muchos de sus empleados. Solamente Adolf Dassler pudo volver a casa un año más tarde para fabricar artículos para el ejército alemán.La necesidad agudiza el ingenio.Después de la guerra, Dassler siguió fabricando calzado deportivo para la administración del ejército norteamericano. En pago de sus productos, recibía materiales como tiendas de campaña desechadas, depósitos de combustible de aviones de combate y guantes de béisbol de cuero. Estos fueron los materiales de emergencia que Dassler utilizó para fabricar sus primeros productos independientes. Los dos hermanos se habían separado al finalizar la guerra, y Rudolf fundó su propia empresa, PUMA, que también adquirió fama mundial en el mercado de los artículos deportivos.Adolf Dassler rebautizó su propia empresa tras la separación, para lo que utilizó una combinación del diminutivo de su nombre, Adi, y las primeras letras de su apellido, Das. Así fue como nació el nombre de esta marca internacional. En 1948, la búsqueda de Dassler de una imagen impactante que distinguiera a su calzado deportivo desde la distancia culminó con el diseño de las famosas tres bandas, que en la actualidad es una de las marcas registradas más conocidas del mundo.En 1949, Adidas sustituyó a un zapatero de Friburgo como proveedor oficial de la selección nacional de Alemania que, en 1954 y equipada con botas adidas, ganó por primera vez la Copa Mundial de la FIFA. Posteriormente, la empresa amplió sus líneas para fabricar balones y, con el tiempo, creó también una amplia gama de ropa.Adi Dassler falleció el 6 de Septiembre de 1978 de un ataque al corazón.




Adidas Gazelle: Otro mito de las gradas
En nuestra anterior actualización hablábamos de un modelo de zapatillas míticas dentro de la escena casual: las zapatillas Adidas Stan Smith. Al igual que las Stan Smith, Adidas goza de varios modelos (de los muchos que han tenido su eco dentro de la cultura casual) que gozan de un estatus de culto y mito, y que han sobrevivido al paso del tiempo. Uno de estos modelos son las zapatillas Adidas Gazelle.El modelo Adidas Gazelle se lanzó a la venta en 1968 (es por lo tanto anterior al modelo Stan Smith) y se lanzó como un “modelo para todo”. Rápidamente alcanzó una enorme popularidad debido al confort y comodidad de las mismas y pronto las 3 bandas sobre piel blanca se hicieron visibles por todos lados.Al igual que el modelo Stan Smith, el modelo Adidas Gazelle es uno de los modelos más vendidos de Adidas y actualmente sigue fabricándose, si bien es cierto que el modelo ha sufrido diversos cambios estéticos desde el modelo original.Algunos de los modelos Gazelle que actualmente se comercializan son Gazelle II, Suede, Leather, Indoor soccer, Vintage, Ibiza…Desde luego que es un modelo que servidor os recomienda con los ojos cerrados por comodidad y durabilidad.
Unas zapatillas para la historia: Adidas Stan Smith “Mucha gente piensa en mí sólo como una zapatilla. Especialmente las nuevas generaciones”. Esta frase es de Stanley Roger Smith, más conocido como Stan Smith, uno de los mejores tenistas de todos los tiempos, tenista que ha dado nombre a una de las zapatillas Adidas más conocidas y vendidas de todo el planeta.El punto álgido de la carrera de éste tenista norteamericano, ganador de 7 ensaladeras de la Copa Davis, fue a comienzos de los 70, fecha en la que precisamente (en 1971 para ser más exactos) se lanzaba a la venta el modelo de zapatillas Adidas Stan Smith.Este modelo de zapatillas ya había visto la luz en 1965, pero se renombró tras el fichaje de Stan Smith por Adidas, siendo el primer modelo de zapatillas deportivas que tomaba como nombre el de un tenista famoso.Del modelo de zapatillas Stan Smith se han vendido más de 30 millones de unidades y ha sufrido diversas reediciones, así como diversas modificaciones en su modelo original, e incluso en su propio nombre (actualmente se las conoce como Stan Smith Millenium, después de la modificación del nombre que sufrió en 1998).Entre los diferentes modelos de zapatillas Stan Smith podemos encontrar las “Classics”, “Running”, “Adicolor”, “Cf”, “Fairway legacy”, “Vulcanized canvas suede”, “Alaska”, “Sneaker”, “Cf W Sky”, “Wd”, “Lea W Mahogany Frost Camel”, “Supreme Suede”, “Athletic Lt Sky”, “Toddler”, “W Soft Leather Frost”, “J Gradesche”, “Leather Tenis”, “Nm”, “Basic”, “Safety”, “Emboss”, “Safety Comfort”, “Vulcanized Leather”, “Comfort Leather”, “Cf Lux”, “Vintage”…Ni que decir tiene que el modelo Stan Smith es un modelo de culto dentro de la historia del casualismo.



Diadora: otro icono del casualismo
Si ha existido una marca de zapatillas deportivas que haya tenido una verdadera devoción dentro de la escena casual, esa ha sido Adidas. Pero para muchos casuals ha existido (y existe) otra marca de zapatillas deportivas digna de admiración: la italiana Diadora. Para muchos casuals, el llevar zapatillas Diadora era (y es) un signo de distinción ante la “masa” (algo que hoy en día se va dejando atrás tras la incursión de Lacoste, Paul & Shark, Evisu y otras marcas en la producción de calzado deportivo).El inicio.La historia de Diadora arranca en Italia en 1948 de la mano de su fundador Marcello Danieli, en el centro de las montañas de Treviso, en concreto en Montello.Durante la II GM se establecieron muchas divisiones del ejército italiano en esta zona, divisiones que constantemente demandaban el uso de un calzado apropiado y que motivó el desarrollo de una industria del calzado en esta zona.Marcello Danieli no era lo suficientemente viejo para poder alistarse, por lo que volcó su interés en aprender las técnicas tradicionales de la elaboración del calzado, para posteriormente desarrollar sus propias ideas.Tras el duro periodo de post-guerra, a comienzos de los 50 se produjo un desarrollo económico en Italia que ayudó al progreso del país y a la creación de nuevas industrias. En este periodo surgió Diadora, nombre que utilizó Danieli a petición de un amigo suyo, un nombre de inspiración griega pero que, más allá de transfondos mitológicos o intelectuales, parece que el principal motivo de su elección fue el hecho de que “sonaba bien”.El desarrollo de Diadora.Danieli, con la ayuda de su esposa, levantó esta marca, marca que inició su andadura con unas botas de montaña. La reputación que la marca se fue labrando sobre la excelente calidad de sus productos hizo que se fuera desarrollando y creciendo, abarcando la producción de nuevos artículos. Así, Diadora se introdujo en la producción de botas de esquí.El siguiente paso que dio Diadora fue introducirse dentro de las zapatillas deportivas, a través de zapatillas para practicar footing y tenis. Como ocurrió con otra marca italiana (Sergio Tacchini) Diadora se benefició del boom tenístico producido en los 70 y del uso que de sus productos hicieron tenistas famosos como Vilas, Mulligan y sobretodo Bjorn Borg. Bjorn Borg fue el referente principal de Diadora y las zapatillas bautizadas con su nombre el artículo más famoso de esta marca italiana.Es preciso indicar que la marca se implicó directamente con el tenista nórdico para diseñar un calzado adecuado a sus necesidades. Por ello, la identificación del tenista Bjorn Borg con la marca italiana fue plena.En esta década la marca italiana se involucró en el mercado futbolístico y empezó a diseñar calzado para la práctica del fútbol.En 1998, Diadora fue absorbida por la multinacional Invicta, aunque hay que destacar que Diadora posiblemente sea la única marca italiana dedicada a la producción de ropa deportiva que aún elabora sus productos en Italia.

Diseño español para la estética casual

Diseño español para la estética casual
En los inicios de éste blog escribía un artículo sobre la necesidad de dotar a la cultura casual en España de una personalidad propia desde un aspecto estético. Personalidad que debía seguir los parámetros estéticos fijados en las islas Británicas, pero que debería nutrirse tanto de marcas extranjeras de calidad y cuyo uso no se había masificado en las islas, como de marcas de diseñadores nacionales.Si bien el primer apunte de ésta personalidad estética del casualismo en España, el recurrir a marcas extranjeras del tipo Dockers, Timberland, Carhatt… es algo que se acepta con mayor agrado, el recurrir a diseñadores españoles para configurar nuestra propia personalidad estética, sigue siendo observado como algo secundario, e incluso como una desvirtuación de lo que el sentido estético del casualismo requiere (ya que se asocia diseño español a baja calidad).Bueno, ciertamente de la mayoría de diseñadores españoles se podría decir que un pequeño grupo podría encuadrarse dentro de las tendencias estéticas que imperan dentro del casualismo, claro está, con sus apreciaciones y puntualizaciones. De éste grupo de diseñadores podríamos destacar a Pedro del Hierro, Adolfo Domínguez, Roberto Verino, Antonio Miró y Purificación García.Pedro del Hierro: el diseñador español por excelencia.Dentro de esa costumbre tan española de “hablar de oídas”, la calidad de la ropa hecha en España no escapa a ello y así podemos escuchar a ciertos personajes decir que la “ropa española carece de calidad”. Y se quedan tan anchos.Pues bien, podríamos coger al diseñador Pedro del Hierro para que comprobéis hasta que punto tales afirmaciones son infundadas. Pedro del Hierro empezó como diseñador en 1974 y sólo dos años después ingresaba en la Cámara de Alta Costura. Desde entonces su fama no ha hecho más que crecer, al igual que su firma, caracterizada dentro del mundo de la moda por su calidad y elegancia (como dato anecdótico citar que es el diseñador que ha vestido más casas reales).No es ningún secreto que es el diseñador español cuya firma goza de mayor reputación y uso entre los amantes del casualismo en España y que poco más o menos que se ha convertido en la bandera de ésta pretendida “personalidad estética a la española”.Sus diseños, a la par de guardar una línea clásica y elegante, y estar confeccionados con materias de calidad, tiene también la ventaja de no poseer unos precios muy elevados (aunque tampoco pueda decirse que es una ropa económica, salvo que se recurra a la época de rebajas).Desde luego, y ya lo he afirmado en más de una ocasión, Pedro del Hierro es una marca que perfectamente encuadra dentro de los cánones estéticos de la cultura casual y que, sin ningún problema, podría vestirse fuera de nuestras fronteras.Paradójicamente su punto de distribución no se encuentra en las tiendas de la firma, sino en Cortefiel, ya que son estos centros donde se distribuye en exclusiva la ropa de hombre de Pedro del Hierro.Antonio Miró: la sobriedad estética.Al igual que Pedro del Hierro, Antonio Miró es una marca de ropa que se distribuye a través de los centros Cortefiel en lo que a su vertiente masculina se refiere.Con una línea estética quizás más sobria, pero a la par más vanguardista que Pedro del Hierro, Antonio Miró es una marca de ropa que también goza de un nivel aceptable en lo que a calidad de sus prendas se refiere.Paradójicamente es una prenda a la que no se le ha prestado mucha atención, quizás por el hecho de su sobriedad, llevada hasta el extremo de no disponer de ningún indicativo visible en las prendas que delaten su pertenencia a la marca. Este hecho negativo para algunos deseosos de lucir enormes letreros, es un punto a su favor para los que prefieren vestir prendas elegantes y de calidad (calidad y elegancia sujeta a la línea estética de una marca) en lugar de etiquetas visibles.Al igual que PdH se encuentra en una línea media en lo que a coste de sus prendas se refiere, disponiendo (como PdH) de outlet, tanto en Madrid (Las Rozas) como en Barcelona (La Roca).Adolfo Domínguez, Roberto Verino y Purificación García: las otras alternativas.Otras alternativas estéticas a la hora de configurar una pretendida personalidad estética del casualismo en España pueden ser las marcas Adolfo Domínguez, Roberto Verino y Purificación García, o lo que es lo mismo, la “conexión gallega”, ya que estos diseñadores proceden todos de Galicia.Ciertamente tengo que indicar que la confianza que me merecen estos diseñadores es mucho menor (especialmente Adolfo Domínguez y Roberto Verino) que la de los anteriormente citados. Y esta desconfianza se advierte una inferior calidad de sus prendas (que viene acompañada de unos precios de venta más bajos que las marcas anteriormente citadas), en unos diseños más limitados en gama (caso de Purificación García).Tanto éstas marcas, como las anteriores, gozan de un handicap bastante importante a priori: son diseñadores que basan su fuerte en la ropa de mujer. Son sus diseños de ropa femenina los que le han reportado la fama (y los ingresos) quedando la ropa masculina en un segundo plano, al contrario que ocurre con los diseñadores británicos (Hackett, Henri LLoyd, Aquascutum, Barbour, Pringle, Lyle and Scott, Burberry) o italianos (Stone Island, Cp Company, Paul & Shark) cuya base es la ropa masculina.Pero bueno, quizás sea un punto de partida el provocar una inflexión en la producción de estar marcas la atención que se les preste dentro de las gradas españolas.

Lois: El icono español de la cultura casual

Lois: El icono español de la cultura casual
Durante la década de los 70, las figuras mediáticas más importantes del mundo del deporte y la canción vestían invariablemente una determinada marca de jeans. Rod Stewart, Björn Borg, Johan Cruyff o los integrantes del grupo musical Abba eran devotos de una marca de jeans surgida en 1962 bajo el nombre de Lois. La devoción por esta marca alcanzaba no sólo a estrellas del mundo del deporte y la música, sino también a la población juvenil de Francia, Holanda e Inglaterra, convirtiéndose Lois en la marca de jeans preferida entre los asiduos a las gradas británicas, llegándose a considerar por algunas voces autorizadas, tras el paso del tiempo, como la marca de jeans con más personalidad dentro de la cultura casual.Hasta aquí nada fuera de lo normal dentro del mundillo casual. Lo verdaderamente exótico es que estamos hablando de una marca de ropa diseñada, fabricada y comercializada desde España. Sí, la presencia de la ropa española está ligada, de la mano de la producción de tejido “Denim” de los hermanos Sáez-Merino, a la cultura casual de los años 80.Los inicios de Lois.La marca surgió de la mano de los hermanos Sáez-Merino que en 1954 iniciaron la producción de tejido “Denim” (el tejido con el que se confeccionan las prendas vaqueras) con miras al mercado laboral (como ha sido una constante en muchas de las marcas ligadas a la cultura casual). Pronto comprendieron que la fabricación de ropa de vestir reportaría mayores ingresos a la empresa y así, en 1962, nació Lois.El primer modelo fue el típico jean de corte recto, unisex y con botones, que rápidamente se ganó el favor del público, tanto en España como en Francia. En 1965 la marca decidió sacar su primera cazadora jeans, de la cual se envió una partida defectuosa a Francia, la cual, paradójicamente, impulsó enormemente la popularidad de la marca y creo una moda estética. El defecto residía en que las mangas eran demasiado largas; por ello se impuso la moda de llevar las cazadoras vaqueras con las mangas dobladas.La marca se dirigió hacia otros mercados: Holanda, Alemania, Gran Bretaña y Canadá fueron los nuevos destinos de la marca jeans del toro bravo, logotipo que surgió de la mente de un distribuidor holandés, aunque en su intención no estaba el acentuar la españolidad de la prenda sino el carácter de la misma (resistencia, agilidad). El éxito de Lois fue evidente y sus característicos “blue jeans” se expandían por doquier.Lois y el público femenino: el modelo “Yoko”. Otro hecho importante dentro del desarrollo de Lois fue la atención que se prestó al público femenino. La empresa apostó porque las mujeres vistieran pantalones jeans Lois y así diseñó un modelo en exclusiva para el mercado femenino, el modelo “Yoko”, ajustado en la cadera y progresivamente acampanado hacia los pies, que realzaba la silueta (mejor dicho, el culete) de las españolas y europeas de la época. Según los dirigentes de la firma “llevar unos Yoko era todo un símbolo y las ventas fueron millonarias”.El descenso a los abismos. Paradójicamente cuanto mayor era la reputación de la marca en el extranjero, empezó a decaer el interés por el producto en el mercado español, debido a la introducción de marcas de jeans extranjeras y a la costumbre, tan propia del carácter español, de valorar más lo de “fuera que lo de dentro”.Lois inició una nueva estrategia, creando marcas con apariencia de procedencia extranjera, como “Paris Cimarron”, para darle salida a sus productos. Y cometió un error de marketing imperdonable: erradicó la figura del toro bravo de sus productos. En palabras de su director general “tiramos 30 años de historia a la basura”. Un error de iguales proporciones (o mayores) al que cometieron con la creación de plantas de fabricación del producto en Marruecos, Túnez, México y Rusia. A partir de aquí la marca inició una caída que culminó con la presentación de un expediente de suspensión de pagos en 1992.El resurgir tras la caída.Pero pronto inició una nueva recuperación, basándose en los métodos que le habían reportado los buenos resultados: la fabricación en España (concentrada casi exclusivamente en la comunidad valenciana) y retomando el símbolo de la marca, el toro bravo.Actualmente, Lois es la segunda marca en ventas dentro del sector de ropa jeans en España tras Levi’s, siendo realizadas más del 60% de sus ventas en el exterior de España, copando más del 12% del mercado japonés, su principal consumidor.Y aunque gozó de una gran reputación entre los casuals británicos durante los 80, actualmente no es un mercado, el británico, en el que goce de unas grandes ventas. Aún así, siempre nos quedará el recuerdo de Lois como una de las marcas míticas de los orígenes de la cultura casual.

La historia de los jeans

Un artículo básico dentro de la estética casual es el pantalón vaquero, el jean. Hoy en día Armani Jeans, Evisu, Levi’s, One True Saxon, Gant, Lois… Son marcas que luchan por abrirse un hueco en el armario de todo casual, pero ¿de dónde viene el jean?El jean fue al parecer una de las prendas que nos fueron legadas de la América pre-colonial; fueron usadas por cherokies y otros grupos minoritarios del oeste de Norteamérica y fueron, irónicamente, aprovechados por los vaqueros hombres blancos que los adaptaron. En un principio también eran azules pero de una tela mucho más suave, obviamente sin bolsillos, ajustados por la cintura con la ayuda de una cuerda que se pasaba por agujeros practicados en el borde de la prenda. El tejido denim se empezó a usar para hacer jeans cuando un militar estadounidense quiso fabricar uno con la tela con la que se fabricaban hasta entonces las carpas.Dicha tela inapropiada para el vivac por no ser impermeable, venía de Génova, y había causado varios dolores de cabeza a su fabricante quien la comercializaba para campamentos en seco.Luego aparecieron en Génova (Italia) en el tiempo en que ésta era un república independiente y una potencia naval. Los primeros jeans, como los conocemos hoy, se hicieron para la armada genovesa, porque necesitaban un pantalón de todo-uso para sus marineros que pudiera llevarse tanto seco como mojado, y cuyas perneras se pudieran remangar fácilmente para no entorpecer las piernas al limpiar la cubierta ni para nadar.Sin embargo, el origen de los pantalones vaqueros es la historia de un sastrecillo inmigrante de diecisiete años, llamado Levi Strauss. Cuando Strauss llegó a San Francisco durante la fiebre del oro, en la década de 1860, se dedicó a vender la lona tan necesaria para las tien­das y los toldos de las carretas. Astuto observador, comprendió que los mineros pulverizaban literalmente y en muy poco tiempo sus pan­talones, por lo que Strauss confeccionó algunos utilizando gruesa tela de lona. Aunque ásperos y rígidos, estos pantalones demostraron ser tan resistentes que Strauss se vio muy solicitado como sastre.Hacia el año 1860, sustituyó la lona por una tela más suave fabricada en Nimes, en Francia. Conocido en Europa como “serge de Nimes”, en Amé­rica el nombre de este tejido se pronunciaba “denim”, y Strauss descubrió que tiñendo de un azul índigo los pantalones, originariamente de co­lor neutro, aumentaba de modo considerable su popularidad, ya que las manchas que caían se veían menos. Para conseguir un cómodo ajuste, los vaqueros remojaban en un abrevadero de caballos los pan­talones de Strauss y después los dejaban secar al sol, para que se enco­gieran y quedaran a la medida.Pero si bien estos pantalones de sarga eran muy resistentes a los desgarrones, los mineros se quejaban de que el peso de las herramien­tas a menudo abría las costuras en los bolsillos, y Strauss solventó este problema aprovechando una idea de Jacob Davis, un sastre judío ruso. En el año 1873 aparecieron remaches de cobre en las costuras de cada bolsi­llo, así como un remache en la base de la bragueta para evitar que se descosiera la costura de la entrepierna cuando el minero trabajaba en cuclillas.Sin embargo este remache en la entrepierna generó otro tipo de queja. Los mineros, que prescindían de toda ropa interior, descu­brieron que al colocarse en cuclillas demasiado cerca de un fuego de campamento, el remache se calentaba hasta el punto de ocasionar una dolorosa quemadura. El remache de la entrepierna fue abandonado.Los remaches de los bolsillos se mantuvieron hasta el año 1935, fecha en que se formularon quejas de muy distinta índole. Eran muchos los ni­ños que en todo el país llevaban pantalones vaqueros para ir a la es­cuela, y las autoridades docentes informaron de que los remaches del bolsillo posterior arañaban y estropeaban irremediablemente los ban­cos y pupitres de madera. Así pues, los remaches de bolsillos fueron abandonados.Los vaqueros, estrictamente que hasta el momento se habían concebido como una prenda con fines laborales, se convirtieron por primera vez en prenda de moda en el año 1935, cuando apareció “un anuncio en la re­vista “Vogue”. Representaba a dos mujeres de la alta sociedad ataviadas con unos vaqueros bien ajustados, y pregonaba una tendencia llamada “chic del Oeste”. Sin embargo, poco representó esta novedad comparada con la erupción que produjo la competición entre diseñadores de pan­talones vaqueros en los años setenta. Esta prenda, en otro tiempo des­tinada al trabajo, se convirtió en la indumentaria más adecuada para las actividades al aire libre, creando una industria multimillonaria. Pero hasta el punto de esa revolución estética producida en los Estados Unidos en la década de los 70, hubo una total controversia y polémica continua desde la década de los 50.Los jóvenes y adolescentes empezaron a ponerse vaqueros como forma sutil de protesta contra el conformismo. El hecho se consideró una provocación; por ejemplo en algunos cines no se permitía entrar al que llevase vaqueros. En la década de los 60, los vaqueros ganaron aceptación y para la década de los 70 el panorama se había invertido, tanto en América como en Europa y los jeans se habían convertido en un artículo corriente.

Elegancia y elitismo frente a la masificación y la falsificación

Elegancia y elitismo frente a la masificación y la falsificación
El fenómeno chav está demostrando ser más demoledor para las marcas tradicionales británicas que tres décadas de presencia en las gradas británicas. Y es que si marcas como Hackett, Burberry, Aquascutum o Barbour han tenido que luchar contra el estigma de ser “la ropa oficial” del hooligan inglés, ahora ven como son asociadas a gamberros y raterillos del tres al cuarto.Este fenómeno de asociación de diversas marcas al fenómeno chav, prolongado en el tiempo en lo que a Burberry, Hackett o Ted Baker (lo que ha hecho que dichas marcas “desapareciesen” de la escena casual inglesa de un tiempo a esta parte), va extendiéndose cual mancha de aceite, pues está siendo habitual que prendas de Barbour e incluso de una marca nacida desde dentro de la misma escena casual, como es el caso de ONETrueSaxon, se vean cada vez en mayor número entre estos subhumanos.Este fenómeno aún no se ha dado en España… Entre otras cosas porque la cultura casual no es que esté en un fenómeno de desarrollo, es que ni siquiera se conoce. No, el fenómeno que afecta a España es otro bien distinto: las falsificaciones.El fenómeno de las falsificaciones si es algo que nos debe molestar y que afecta de sobremanera a marcas como Burberry, Lacoste, Polo Ralph Lauren, Hugo Boss, Armani Jeans o D&G (aunque sea una marca de un menor tirón en la escena).Servidor no es que precisamente sienta mucha devoción por Burberry o Polo Ralph Lauren, pero si que tiene bastante aprecio por Hugo Boss y especialmente por Lacoste. Por lo tanto, el observar a todos los negritos y chinos con sus falsificaciones callejeras, el ver como una “marca destinada a un mercado de masas se masifica aún más” no hace más que destruir el prestigio y la distinción de dicha marca y, a medio plazo, la calidad de sus artículos.Es por ello la necesidad de que la cultura casual busque nuevos horizontes estéticos constantemente, para intentar evitar la masificación (en la medida de lo posible) y mantener la aureola de originalidad, clase y elitismo estético. Por lo tanto, la búsqueda de nuevas marcas, especialmente de marcas lo más alejadas posibles del mercado negro de las falsificaciones, una opción necesaria y lógica para el mantenimiento de la esencia de estética de la cultura casual.No podemos caer en la uniformidad estética. Pero mucho menos en la adquisición de prendas falsas con la mera finalidad de aparentar llevar una prenda de calidad, ya que de ningún modo esa es la esencia de la cultura casual.